Fernando Santos en el Monasterio de Campo Maior

«En primer lugar y por encima de todo, quiero dar las gracias a Dios Padre por este momento y por toda mi vida… Deseo hablar con mi mejor amigo y su madre. Dedicarle esta conquista y darle las gracias por haber sido convocado y por concederme el don de la sabiduría, perseverancia y humildad para guiar este equipo y Él lo haber iluminado y guiado.

Espero y deseo que sea para gloria de Su nombre.» Estas fueron algunas palabras del discurso de agradecimiento proferido por el director técnico de la Selección Nacional portuguesa de futbol, Fernando Santos, cuando ganó la Eurocopa, el día 10 de julio del año pasado. Este testimonio de fe se alargó y se hizo conocer en esta fecha de relieve, sin embargo, Fernando Santos vivía, desde hace varios años, su fe de manera muy profunda y la expresaba dondequiera y para quien lo quisiera saber.

Para gran alegría de la Comunidad, el Seleccionador Nacional aceptó desde un primer momento la invitación a hacer una conferencia en el Monasterio de Campo Maior, que se realizó el pasado día 29 de abril, sábado, a las 5 h. de la tarde. Esta conferencia viene incluida en un ciclo de eventos que llamamos Ruta de la Fe, como forma de preparación para la celebración del 75º Aniversario de la Fundación de este Monasterio, que se realizará el 10 de junio. Con este conjunto de iniciativas deseamos acercar a Dios a las personas y las personas a Dios, una vez que nos vamos dando cuenta de la inmensa hambre y sed de infinito, de esperanza, de Vida que se siente…

La conferencia tenía como telón de fondo el testimonio de fe en la vida profesional, con el cual Fernando Santos empezó diciendo que cuando recibió el tema sobre el cual debía hablar, le quitó la palabra profesional, una vez que para él no hay vida profesional y vida personal, privada, lo que hay es la vida, única, una solo, donde no debe haber apartados, donde no somos cristianos solamente los martes, miércoles y domingos y los otros días no, o únicamente en la hora de ir a misa. Nos decía que para él es como el aire que se respira: respiramos el aire naturalmente, sin darnos cuenta, somos cristianos naturalmente, en todas circunstancias. Compartió su camino de fe con la asamblea, un camino que solo se empezó a consolidar cuando su hija se preparaba para la Confirmación y después cuando él mismo tuvo un fuerte encuentro con Cristo en los cursillos de cristiandad. Esos días transformaron su vida… «Tenía que llevar la Buena Nueva», decía, «pero, ¿cómo lo haría?». «Al principio yo tenía mucho fuego, mucho fuego de que todos conociesen a este Dios, que no es el Dios castigador que yo me imaginaba, sino que es Padre, que ama y perdona siempre; que es misericordia y que está vivo. « ¡Yo había descubierto que Dios está vivo y que la muerte no existe!»

Su relación con Nuestra Señora se va también fortaleciendo y le encanta pasar algún tiempo o unos días en Fátima. Nos cuenta una anécdota: en una ocasión que tiene que ir al norte del país para un partido de Futbol, en la carretera ve la salida para Fátima y dice al conductor del autobús que cambie de dirección y vaya para Fatima… es una oportunidad para sus jugadores, es una oportunidad para llevarlos a Dios, piensa Fernando Santos. Una vez llegados a Fátima les dice que tienen media hora libre y él se dirige al Santuario. Nadie se fue con él; todos se fueron a comprar o a pasear… Poco a poco comprende que evangelizará siendo él mismo, en el respeto por las convicciones religiosas de sus amigos, de sus jugadores, en la escucha atenta de sus problemas, en acercarse y ser amigo de corazón y cuando se proporciona la ocasión, hablar de su fe y de su mayor amigo, siempre sin imponer. Todos los que trabajan con él saben que, siempre que puede, participa en la Eucaristía todos los días, en Portugal, en Grecia, o donde esté trabajando.

La asamblea llenó la Iglesia de nuestro Monasterio y, super atenta, bebía todas las palabras de esta gran figura pública, que vive su vida desde la fe en la Santísima Trinidad, buscando la voluntad de Dios para cada actividad de su día. Las preguntas empiezan a lanzarse: ¿No es difícil afirmar la fe en el ambiente en el que trabaja? ¿No recibe hostilidades por parte de sus compañeros o de los jugadores? Claro que sí, nos dice Fernando Santos, es un medio difícil, el mundo está difícil… para el mundo los católicos son personas poco inteligentes y muchas veces ha escuchado cosas menos agradables, que, según dice, le dan orgullo, pues se acuerda que lo dicen porque él es de Cristo. De faltarle al respecto directamente sus compañeros o los jugadores, no, pues si él los respeta siempre, lo más natural es que lo respeten a él también, afirma. Y la tarde se va pasando sin darnos cuenta en esta conversación tan agradable… Después de los agradecimientos y de recibir como regalo una imagen de Santa Beatriz da Silva, Fernando Santos da algunos autógrafos y hace fotos con niños que sueñan con tener una foto con el entrenador de la Selección Nacional. Damos gracias a Dios por esta tarde, por la afluencia del pueblo y por la disponibilidad, simpatía y simpatía de nuestro invitado.

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