41º aniversario de la Canonización de Santa Beatriz de Silva

El día 3 de octubre de 1976 la Iglesia agregaba al catálogo de los santos una nueva santa, una mujer del siglo XVI, casi desconocida: Beatriz de Silva.

«Un alma que se eleva, eleva al mundo», dijo alguien, y fue lo que ocurrió en la vida oculta y silenciosa de esta ilustre dama portuguesa que pasó prácticamente toda su vida en tierras castellanas, nuestra querida Madre fundadora. Es motivo de gran júbilo para todas sus hijas celebrar el 41º aniversario de la canonización de la Santa Madre, dando gracias al Altísimo por su vida, su santidad latente hoy, en nuestros días, en medio de nuestro mundo tan distinto del siglo XV ó XVI. Recordamos con agrado algunas palabras del Beato Pablo VI en la homilía de la Canonización, que nos invitan a meditar:

(…) Nuestro ánimo queda absorto ante esta frágil figura de mujer velada, a la que hace aún más sugestiva esa especie de penumbra misteriosa en que está envuelta, y se pregunta si ella tiene algún mensaje para el hombre de hoy, tan lejano psicológicamente de aquel mundo poblado de caballeros, príncipes y damas, en cuyo seno vino ella al mundo. Sí, sin duda, tenemos que contestar. (…) Para el hombre moderno, inmerso en el remolino de las impresiones sensibles que el medio ambiente multiplica hasta los límites de la obsesión, la presencia de estas almas silenciosas y vigilantes, ¿no representa, acaso, una llamada providencial a no perder de vista una dimensión esencial de su naturaleza, que es su vocación a otear los horizontes sin fin de lo divino?

(…) Pero santa Beatriz de Silva quiere decirnos todavía una última palabra. Y es quizás la más importante, ya que en ella está encerrado el secreto de su experiencia espiritual y de su santidad: esta palabra es el nombre de María y precisamente de María Inmaculada. La cándida nitidez de la Virgen fue el ideal de su vida, y esa devoción se la dejó, como herencia significativa, a sus hijas espirituales.”

Alegres por el lote magnifico que nos ha tocado en herencia, sigamos con confianza los caminos que el Altísimo nos va señalando, guiadas por María Inmaculada y manteniendo viva la lámpara que el Espíritu encendió en Santa Beatriz.

Hna. Inés Bigodinho 
Monasterio de Campo Maior

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