LLega el tiempo de Adviento

Llega el tiempo de Adviento. Es un tiempo litúrgico que la Iglesia nos presenta como preparación a la Navidad. Tiempo de esperanza, de preparación, de estar vigilantes, de atención, de escucha y también de alegría porque quien siente esperanza de Algo Nuevo, de Alguien que viene a traernos lo que más necesitamos, entonces lo hacemos todo pensando en la alegría de ese “encuentro”.
En el Evangelio de este primer domingo, nos vamos a encontrar con tres palabras que nos pueden ayudar a ponernos en situación para emprender este pequeño viaje que es el Adviento, llevándolas en nuestra mochila, como en pequeñas tablillas para, de vez en cuando, recordarlas y hacer lo posible para no perderlas de vista.
Las palabras son:
*Permaneced despiertos
*Entended
 *Estad preparados
 Incluso en sentido humano, cuando te estás cayendo de sueño y encima te sientes cansado, agobiado, preocupado… y mil cosas más, lo mejor que nos puede pasar es dormirnos y olvidarnos por un rato de todo lo que nos estresa y nos molesta. En las cosas del espíritu llega también ese momento en que nos puede el sueño y el cansancio y nos sentamos en cualquier banco interior para ver pasar la vida con su historia y acontecimientos.
 Pero, llega hoy el evangelista Mateo y nos dice: “PERMANECED DESPIERTOS”. No dejemos pasar esta oportunidad, preparemos nuestro bastón, nuestras sandalias y nuestra mochila de peregrinos y estemos prestos para vigilar el sendero que, día a día, nos va a ir presentando el Señor hasta llegar al “encuentro” en Belén. Procuremos que nuestro bastón sea fuerte, como lo fue la fe de María, la Madre de Jesús; que nuestras sandalias sean ligeras como lo fue la caridad hecha servicio en María para ir veloz en ayuda de su prima Isabel, y que nuestra mochila lleve lo mínimo para que su peso no nos vuelva soñolientos e indolentes en el camino. Eso sí, no olvidemos  introducir en ella algo muy útil que nos será de plena necesidad: la “escucha de la Palabra de Dios”, la “comprensión con los que también hacen el mismo camino” y la “paciencia para aceptarnos y aceptar a los que nos rodean”.

 

 

 

 

 

Otra palabra es: “ENTENDED”. En la vida del espíritu nos cuesta entender muchas cosas, no sólo porque pueden ser difíciles, sino porque encima nosotros las complicamos más. Amar sin límites, perdonar siempre, vivir en la unidad, orar sin desfallecer…vivir en esas actitudes no se puede decir que sea fácil, pero... cuántas vueltas damos, y cuántas excusas buscamos en nuestro interior para no llegar a entender que ese y no otro es el equipaje de todo cristiano que quiere seguir de verdad a Jesús de Nazaret. Abramos nuestro corazón para poder entender su lenguaje. Dios para comunicarse con nosotros utiliza un inmenso y variado lenguaje: desde el encanto del amanecer, pasando por la sonrisa de un niño, el dolor del anciano, la ayuda de una compañera o compañero, el espectáculo de un jardín, el perfume de la flor, la belleza de un atardecer y un largo etc…. Pero aún, nos cuesta mucho más entender sus propuestas de amor y entrega total.
 
 Y por último nos queda: “ESTAD PREPARADOS”. En la actualidad la gente se prepara para todo. Se hacen cursos, estudios online, masters etc. Y es correcto, porque necesitamos estar preparados, formados, listos para encontrar nuestro puesto en la vida. Pero nos podíamos preguntar: ¿Qué tiempo empleamos cada día, o de vez en cuando, a ese master que se llama oración? Ese tiempo nos ayudará a emplearnos en la búsqueda de Aquel que no nos va a dejar nunca en el paro, pues en el trato con El, siempre tendremos asegurado el puesto de trabajo. Hablar con Dios es fácil, pero puede que nos empeñemos en hacerlo complicado. Hablemos con Dios como un amigo habla con su Amigo. Con palabras sencillas, como nos enseñó Jesús, pero sobre todo escuchándole mucho. Dejándonos mirar y amar por El, esa sería una buena forma de estar preparados durante esta espera de la venida del Señor.
 Que el Señor nos conceda tener muy presentes en la mochila de nuestro corazón esas tres palabras, para que nos ayuden a vivir con ilusión y entusiasmo este tiempo que nos llevará a disfrutar del “Encuentro” con el Dios que viene y se abaja para salvarnos. Amén.
Feliz Tiempo de Adviento.

 

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