SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR


 “Y os doy esta señal: Encontraréis a un niño envuelto en pañales”
 Nos acercamos al gran Misterio de Dios Amor: Dios que se hace carne en un niño y nace de una Virgen. Misterio que nos sobrepasa, que nos invita a acoger, contemplar, maravillarnos y agradecer.

Es el camino desconcertante que Dios elige; todo parte de Él abajándose, descendiendo, anonadándose. Dios mira la fragilidad y la pequeñez y desde ahí quiere realizar su obra salvadora. Viene a librarnos de las ataduras del pecado y de la muerte en el silencio de la noche cuando todo estaba en paz, trayéndonos el gozo y la alegría. ¡Es la gran paradoja de Dios!
 San Lucas en el Evangelio de hoy nos relata el gran acontecimiento de la historia de la salvación a la luz de la Resurrección de Jesús. A pesar del encuadre histórico con el que comienza, es un texto fundamentalmente teológico, pues quiere presentarnos el alcance y significado de este nacimiento para toda la Humanidad. Por ello, aparecen resonancias del AT sobre el Mesías para indicar que las promesas se han cumplido (Belén, David, Mesías, paz, salvación) y ecos de rasgos pascuales (Salvador, Señor, gloria. alegría, luz, universalidad) Y esta gran noticia es comunicada por el ángel a los pastores, personajes marginados y menospreciados de entonces, anticipando así hacia dónde irá dirigida la vida y misión de Jesús: su preferencia por los pobres.
 Ante esta gran noticia podemos adoptar dos posiciones para esta Navidad:
 La de los pastores, que inmediatamente se ponen  en camino, comunican lo sucedido y alaban a Dios
 La de la Virgen María que guarda todo y lo medita en su corazón. Modelo de creyente.
 Un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre fue la señal del nacimiento del Salvador. Así somos conscientes que toda vida necesita ser protegida, acogida, acunada y cuidada. Sigue siendo la señal de la encarnación de Dios hoy. ¿Somos capaces de captar estos signos?¿Somos capaces de ofrecer signos salvadores y liberadores a los pobres y marginados de hoy?
 “En el niño de Belén, Dios sale a nuestro encuentro para hacernos protagonistas de la vida que nos rodea. Se ofrece para que lo tomemos en brazos, para que lo alcemos y abracemos. Para que en él no tengamos miedo de tomar en brazos y alzar y abrazar al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al enfermo, al preso”
     Papa Francisco. Homilía Misa del Gallo 2017
¡Feliz Navidad para todos! 

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