DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR

Entramos en la recta final de la vida de Cristo, que culminará con el salto triunfal de la Pascua. Domingo de Ramos. Triunfo del Señor, pero con amargos presentimientos.

Dio en que el Señor es glorificado, pero con un contrapunto de amenazas de muerte. Procesión con ramos de paz, pero que será rechazada. De momento, dejemos a Jesús que goce en este día: ¡Gloria y paz!
Todos alfombran el camino para que pase Jesús. Nosotros también queremos alfombrarle el camino con todo cuanto hemos recibido de él. Lo podemos hacer también con nuestras manos vacías, con nuestras infidelidades, indiferencias, cargando con nuestra cruz de cada día: las contrariedades del día a día, nuestros desánimos, la impotencia que sentimos ante el dolor y el sufrimiento…
Subamos a Jerusalén con Jesús, para morir con él. Se entrega del todo por amor, llegando a romper todos los límites. Dios se empeña en amarnos hasta el extremo, nos entrega a su hijo único.
Pidámosle al Padre de la misericordia, para que nos ayude a vivir intensamente los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo y para que seamos dignos de participar de los frutos de la Redención. Se lo pedimos al comienzo de estos días tan santos.

Este sitio web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Al navegar o utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de ellas. Puedes cambiar la configuración de 'cookies' en cualquier momento. Política de privacidad. politica de cookies.

  
ACEPTAR