SAN PEDRO Y SAN PABLO

En esta solemnidad de San Pedro y San Pablo, recordamos el martirio de los dos apóstoles. Estos mártires dieron testimonio de lo que vieron, siendo testigos de la verdad. Ellos se dieron cuenta que el mensaje del Señor no podía quedar localizado a una zona del mundo y se dispusieron sin miedo, a la proclamación de lo visto y vivido en otras partes del mundo.

En sus vidas, vemos también la debilidad del ser humano y su falta de fortaleza en muchos momentos, como es el caso de Pedro negando a Jesús tres veces o la conversión de Pablo camino de Damasco después de haber sido un perseguidor de los discípulos de Jesús.

Dos muestras de la debilidad humana y de algo mucho más importante: la reconciliación con el Señor; Él siempre nos perdona y nos da oportunidades de encontrar el camino del bien.

Tomemos el ejemplo de Pedro y Pablo en nuestras vidas. Hagámonos exactamente nuestras estas enseñanzas fundamentales de San Pedro y de San Pablo. Primero: la fe en Jesucristo, Dios y hombre; una fe que es confianza, que es amor que sabe nutrirse del diálogo personal con Jesucristo en la oración.

Oremos hoy muy especialmente por el Papa Francisco.

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