LA ASUNCION DE MARIA

Setenta años hace en este 2020 que Pío XII proclamó esta verdad, creída desde hacía siglos en la Iglesia, como dogma de fe para todos los católicos: María es asunta a los cielos en cuerpo y alma.
Pero la importancia de esta fiesta no reside en la categoría teológica que se le dé a lo que celebramos, sino en lo mucho que nos puede enseñar para nuestra vida cristiana.

María es la primera que atraviesa las puertas del cielo, abiertas de par en par por la resurrección de su Hijo, como criatura nueva, revestida por la gloria de quien además de su Hijo es su Señor. Esto nos recuerda que es ésta nuestra meta y nuestro fin. Somos ciudadanos del cielo, allí está nuestro origen, hacia allí caminamos, y allí nos espera nuestra morada definitiva. Nuestro paso por este mundo es transitorio, aquí estamos de paso, de viaje, y por tanto lo mejor es ir ligeros de equipaje; y dejando la huella de nuestro amor por donde pasemos. Contemplar a María asunta al cielo nos ayuda a poner nuestro corazón en su lugar, el cielo, liberándonos de los apegos de la tierra, y haciéndonos más libres.

Por eso María es Madre de la Esperanza, pues ella nos conforta y anima en nuestro camino, y nos espera en la morada celestial, donde ella está ya en cuerpo y alma.

Pero la Asunción de María no sólo nos habla del cielo, también de cómo recorremos nuestro camino hacia él. Porque no es sólo por el privilegio de su Inmaculada Concepción, y el hecho de que el seno que no conoció la corrupción del pecado no conociera la corrupción de la muerte; sino que también María vivió durante toda su vida como la perfecta discípula del Señor, y en ella se cumplen todas las promesas que su Hijo hizo a quienes siguieran su Evangelio.

María es la primera en subir al cielo porque también es la primera en vivir el Evangelio derramando en los demás la misericordia. Para nosotros María es la Madre de la Misericordia; es nuestro modelo de vida cristiana, el ejemplo vivo de que quien cumple el Evangelio encuentra el tesoro de la felicidad viviendo la misericordia con los demás.

Celebremos este día con gran gozo; día en que la Madre de la Esperanza, la Madre de la Misericordia, nos abre camino hacia nuestra patria celeste; viviendo con el corazón en el cielo y los pies haciendo el bien en la tierra.

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