Sangre de mártires, semilla de cristianos

«Sangre de mártires, semilla de cristianos», decía Tertuliano en los primeros siglos de la Iglesia, y lo podemos seguir diciendo hoy todavía. Pero, en realidad, ¿que entendemos por “mártir”? Sabemos que quiere decir testigo, aquel que da testimonio de su fe.

En este nuevo apartado nos detendremos a mirar con más atención a nuestras Mártires Concepcionistas, verdaderos testigos de la fe, entregando con valentía sus vidas por Cristo y su Iglesia, en un tiempo convulso como fue la terrible Guerra Civil española. Estas mujeres supieron estar a la altura de lo que el Esposo les pedía y hoy son recordadas, no solo por su martirio sino por toda su vida de entrega generosa, de oración y soledad, de servicio a las hermanas y a la Iglesia. Por eso nos llenó de alegría, el pasado día 15 de enero, el Decreto firmado por el Santo Padre, el Papa Francisco, donde aprobaba la beatificación de estas 14 Hermanas de la Orden de la Inmaculada Concepción.

Esta causa de beatificación empezó en junio de 2002 en Toledo por estar ahí la casa madre de la Orden, pero, después de estar detenida unos años, se reinició nuevamente en 2006 en Madrid. El 3 de febrero de 2010 fue solemnemente clausurada la causa diocesana llevada a cabo con mucha dedicación y trabajo por el Padre Rainerio García de Nava, ofm, hermano de la más joven de las mártires y fue enviada a Roma. Es ahora tiempo de celebrar su próxima exaltación y una oportunidad única para profundizar un poco en lo que fue la existencia de cada una de ellas.

Conocemos la importancia de este acontecimiento en el proceso de reconocimiento por parte de la Iglesia de la santidad de sus fieles, donde hay 4 etapas muy definidas: el siervo de Dios, el venerable, el beato y el santo. Desde el próximo día 22 de junio nuestras 14 hermanas serán beatas, reconocidas por el Santo Padre como ejemplo de vida cristiana y autorizado su culto para la Orden de la Inmaculada Concepción y para la Iglesia.

Pero, ¿quién eran estas catorce mujeres que entregaron su vida por Jesucristo? Diez de ellas pertenecían a la Comunidad de San José de Madrid; dos, hermanas de sangre, a la Comunidad de El Pardo, Madrid, y otras dos a la Comunidad de Escalona, Toledo. Todas ellas pudieran haber huido o renunciado a su fe y no lo quisieron hacer, sino, dar testimonio hasta el final de su opción por Jesucristo a honra de Maria Inmaculada.

Demos gracias a Dios por esta bendición y pidamos la intercesión de las futuras beatas, las primeras hijas de Santa Beatriz de Silva a recibir este título tan honorífico.

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