SOLEMNIDAD DE SAN JOSÉ, ESPOSO DE LA VIRGEN

Como San José… descansa en el Señor…

San José, hoy inicio a esta meditación recordando tu ejemplo en el Evangelio: Modesto y sencillo, pero impregnado de fe, esperanza y amor.

Siempre fiel y prudente supiste escuchar la voz de Dios, y abrazar su voluntad, aunque no tuviera lógica ni sentido para ti. Suplica al Señor por mí y pídele la gracia de saber aprovechar toda ocasión que se me presente para avanzar en el camino de santidad en medio de mis actividades ordinarias, como me has enseñado san José. AMEN

«A José le fue revelada la voluntad de Dios durante el descanso. En ese momento de descanso, cuando nos detenemos de nuestras muchas obligaciones y actividades diarias, Dios también nos habla. Él nos habla en las lecturas, en nuestra oración y testimonio, y en el silencio de nuestro corazón. […]
Descansar en el Señor. El descanso es necesario para la salud de nuestras mentes y cuerpos, aunque a menudo es muy difícil lograrlo debido a las numerosas obligaciones que recaen sobre nosotros. Pero el descanso es también esencial para nuestra salud espiritual, para que podamos escuchar la voz de Dios y entender lo que Él nos pide. José fue elegido por Dios para ser el padre adoptivo de Jesús y el esposo de María. Como cristianos, también ustedes están llamados, al igual que José, a construir un hogar para Jesús. Le preparan un hogar en sus corazones, sus familias, sus parroquias y comunidades.
Para oír y aceptar la llamada de Dios, y preparar una casa para Jesús, deben ser capaces de descansar en el Señor. Deben dedicar tiempo cada día para descansar en Dios, a la oración. Rezar es descansar en Dios. (…) si no oramos, no conoceremos la cosa más importante de todas: la voluntad de Dios sobre nosotros. Y a pesar de toda nuestra actividad y ajetreo, sin la oración, lograremos muy poco.
Descansar en la oración es especialmente importante para las familias. Donde primero aprendemos a orar es en la familia. Y no lo olvidéis, cuando la familia reza unida, permanece unida. Esto es importante. Allí conseguimos conocer a Dios, crecer como hombres y mujeres de fe, vernos como miembros de la gran familia de Dios, la Iglesia.» (Discurso de S.S. Francisco a las familias, 16 de enero de 2015)

«Confiarse a Dios no significa ver todo claro según nuestros criterios, no significa realizar lo que hemos proyectado; confiarse a Dios quiere decir vaciarse de sí mismos, renunciar a sí mismos, porque sólo quien acepta perderse por Dios puede ser ‘justo’ como san José, es decir, puede conformar su propia voluntad a la de Dios.» (Benedicto XVI, 5 de julio de 2010)

DESCANSA EN ÉL…
Hna. Mª. Helena Martins
Comunidad de Viseu

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