SOLEMNIDAD DE SANTIAGO, APOSTOL, PATRONO DE ESPAÑA


Forma parte de ese grupo de apóstoles más íntimos del Señor, y contará con el inmenso privilegio de haber visto a Jesús en su momento más luminoso y en el más oscuro de su vida. Santiago estará en el monte Tabor, y en el huerto de Getsemaní.

De todo esto es testigo Santiago: de cómo Dios ha querido abrazarnos en lo más hermoso de la luz y ha querido, igualmente, ser nuestro en las horas más bajas de su entrega. La grandeza de Santiago Apóstol, su vida y testimonio, sólo se entiende con la mirada fija en Cristo; él percibió que su Pasión, Muerte y Resurrección exigía la entrega de su propia vida. La fiesta de Santiago apóstol, el primer testigo de  entre los apóstoles, será un motivo de gozo y de alegría para todos, si todos somos fieles a este mismo camino.
En la primera lectura de esta solemnidad, encontramos un reto “Ser testigos.” Los apóstoles comprendieron, desde la experiencia que había supuesto en sus vidas el contacto con Jesús, que no podían guardarse el tesoro. Ellos sabían de peligros y dificultades, habían visto morir al Maestro, ya habían visto morir a Juan Bautista, a Esteban, y así entendieron que dar testimonio de Jesús era darse como él, hasta el final. Fueron auténticamente “mártires” = testigos de Cristo. Como sabemos, Santiago fue el primero de los apóstoles en sufrir el martirio.
San Pablo, en la segunda lectura, manifiesta que sabe, por propia experiencia, que llevar la muerte de Cristo en el cuerpo es sufrir como Cristo sufrió, “para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro propio cuerpo.” San Pablo escribe que los apóstoles son como un espectáculo para el mundo… visto desde la perspectiva de los paganos, de los que no tenían fe, era incomprensible, y hoy ocurre lo mismo, que uno se entregue a Dios sin esperar nada en este mundo, aunque seguros de ser premiados en la vida eterna.
El Evangelio de San Mateo nos relata el contraste entre criterios terrenales y los criterios del Evangelio. La madre de los Zebedeos había educado a sus hijos para ser los primeros en todo: “ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.” Pero el Maestro dijo: “El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.” Servir, como quien da la vida, en vez de aprovecharse para obtener beneficios, ésta es la clave de la entrega del Señor. Algo que entonces y siempre, necesitamos todos aprender. Lo que importa es servir a Jesucristo. No importa ocupar los primeros o los últimos puestos en la tarea, importa si ser fieles hasta el final, como lo fue Santiago. Lo que importa de verdad es servir como Jesús, amar como Jesús y entregarnos como El a la misión de transformar este mundo y anunciar su mensaje de Amor.
 PERO ¿Podemos beber el cáliz? ¿Estamos dispuestos a afrontar todo por amor a Jesús y por su Evangelio? El desafío cristiano espera de nosotros una respuesta generosa y reflexiva, como la de los hijos del trueno: "podemos." La fe es una opción, una respuesta incondicional a la palabra de Dios, un sí rotundo a la llamada de Jesús. Y hoy, al recordar y celebrar con Santiago nuestra llamada a la fe, es momento propicio para renovar nuestro compromiso. Podemos ser fieles al  evangelio, porque la gracia de Dios está con nosotros.
       Hna. Helena Martins
       Comunidad de Viseu (Portugal)

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