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La cruz de la JMJ en el Monasterio de Sta. María de la Piedad, Cádiz


El día 25 de Marzo  llegó a nuestra  Diócesis de Cádiz y Ceuta la cruz de la Jornada Mundial de los jóvenes con el Icono de María. Después de desembarcar en el muelle de Cádiz, ante la presencia de una multitud de gente y ser recibida por nuestro querido Obispo D. Antonio Ceballos Atienza se dirigió a la catedral donde se celebró  un primer encuentro.
A las 12,30 de la noche llegó a nuestra Iglesia. Todas esperábamos con ilusión ese momento y  fue muy emotivo, casi no lo podíamos creer, por fin la cruz y el icono estaban con nosotras, fue un regalo caído del cielo. Nos acercamos al final de la Iglesia para recibirla y las  cuatro hermanas más jóvenes de la comunidad ayudamos a transportarla hasta su lugar correspondiente. Pudimos abrazar esa cruz que ha recorrido tantos sitios y ha sido contemplada y adorada por mucha gente, sobre todo por los jóvenes. Después nos acercamos a recoger el icono de María, que ya entraba por las puertas del templo.
Se expuso el Santísimo y la Madre Abadesa dirigió unas palabras de bienvenida a todos los asistentes. Entre otras cosas recordó  que nuestra Orden está celebrando los 500 años de la aprobación de la Regla por  el Papa Julio II y que por lo tanto, para nosotras era motivo de doble alegría.
La cruz llegó en procesión desde la catedral acompañada por un grupo de más de 200 jóvenes y la Iglesia se llenó  al completo.  La noche transcurrió con turnos de vela en adoración. Comenzamos las hermanas de Comunidad y mas tarde nos siguieron  diferentes grupos eclesiales: Cursillos de cristiandad, Servitas, Camino neocatecumenal y  Renovación carismática.
Así transcurrió la noche hasta las 7 de la mañana, momento en el que despedimos   la Cruz y el Icono que debían continuar su recorrido por la ciudad según el programa de actos preparado. Nos quedamos sin su presencia física, pero a la vez con un  buen sabor por la visita y dando gracias a Dios por todo lo que nos había regalado. Pudimos comprobar una vez más, que EN LA CRUZ ESTÁ LA VIDA.

En el Tabor


Mateo 17, 1-9

Señor, estoy aquí de nuevo con mi plato de pobre para que tú me des la ración de cada día. Hoy me muestras un texto donde descansa el espíritu, todo es sosiego y luz. También como los discípulos que te acompañaban deseo quedarme para siempre en ese lugar de descanso.

Que bien se está cuando tú te haces presente, cuando la contemplación te envuelve, cuando Dios se hace entender, pero esto solo es una dimensión del seguimiento, hay que bajar al valle, hay que vivir la realidad de la vida en toda su crudeza. En el monte nos encontramos contigo, en el valle nos encontramos con los hermanos, y las dos dimensiones son necesarias para seguirte.

La experiencia del monte prepara para la vida en el valle que no siempre es de nuestro agrado. Dame  Señor  la fortaleza necesaria para saber escuchar a quien necesita mi tiempo, dame la luz que resplandecía en tu rostro para que mis ojos puedan ver tu rostro resplandeciente en tantos rostros sufrientes, enfermos, difíciles, necesitados, rostros llenos de inseguridad, de preocupación, de tantas cosas como amenazan a la humanidad de hoy. Que sepa mirar a mis hermanos con tus ojos de amor.

Señor,  que la experiencia del Tabor me enseñe a no huir de la cruz, a estar cerca y atenta al sufrimiento que me rodea, a ser pan partido y repartido para cuantos me necesiten. Dame un corazón misericordioso, atento a las necesidades,  capaz de sufrir con el que sufre y gozar con el que goza. Dame un corazón agradecido para vivir la filiación del Padre y la fraternidad universal con todos.

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Viacrucis

Hacer el ejercicio del viacrucis es recorrer un camino dramático y comprometido. Os invitamos  a recorrerlo junto a Jesús tratando de entrar en este misterio de pasión y compasión, de dolor y de esperanza, de abandono y de presencia silenciosa, de debilidad y de fuerza, de humillación y de gloria.
Sabemos también que el camino del Calvario no se encuentra sólo en Jerusalén. Hay muchos viacrucis en cualquier parte del mundo, en nuestra ciudad, en nuestro barrio, en nuestra comunidad. Recordemos hoy a tantos hombres y mujeres que cargan con la cruz del hambre, del odio, de la violencia, de la marginación, de la soledad, de la enfermedad... Ver EN CAMINO>>MATERIALES.

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