30 Abril - "Manteniendo viva la lámpara sin fronteras"
Damos gracias a Dios porque hace ya más de 500 años, la Iglesia mediante el Papa Inocencio VIII, dijo sí a la suplica elevada por Beatriz de Silva y la Reina Isabel la Católica de erigir un monasterio en honor de la Inmaculada Concepción en la Ciudad Imperial de Toledo.
Conducirse con vida regular, viviendo en común, en perpetua clausura, sirviendo al Altísimo y a la Bienaventurada Virgen María, constituía la petición primera de Beatriz para ella y 12 piadosas mujeres, reunidas en la pequeña capilla de Sta. Fe.
La Iglesia confirma esta inspiración del Espíritu y de forma dinámica, comienza el SUEÑO de Beatriz, un carisma que implica una consagración a Cristo, que es también consagración a Maria en el mistério de su Inmaculada Concepción.



