Testimonio de Sor Mª Kimberline - cronica de su profesión
Hacerse un sólo espíritu con Cristo su Esposo, mediante el amor (R. 30)
Ave María Purísima
Queridas hermanas quiero compartir con vosotras que el 28 del pasado mes de septiembre hemos celebrado mi profesión Solemne presidida por el Señor Obispo Don Eloy Alberto Santiago Santiago, asistiendo el Padre Capellán Don Marcos, el confesor de la Comunidad Don Domingo Navarro junto a 5 sacerdotes de la diócesis de Tenerife; también vinieron a acompañarnos la Presidenta Federal M. Mª José Hidalgo junto a la hermana Sor Magda secretaria federal, nuestra querida Madre y superiora mayor Sor M.ª Inés de la Cruz, la hermana Sor M.ª Inmaculada y la Hermana Carmo de la comunidad de Campo Maior.
Tras un largo camino de discernimiento, el Señor me ha bendecido con el paso definitivo de consagración en nuestra Orden, el tiempo del retiro fue para mí un encuentro profundo con el Señor y con María Inmaculada a imitación de ellos quiero entregar mi vida en humildad y pobreza, abandonada a la voluntad del Padre y desde el ocultamiento silencioso para poder alabar y bendecir a Dios todos los días de mi vida, siendo sacrificio de alabanza para gloria de Dios Padre, el Señor me ama como a su hija predilecta, me invita a caminar este desposorio mirando a Cristo crucificado y resucitado, viviendo este misterio desde la dimensión del anonadamiento, como esclava y sierva a los pies del Señor, escuchando su Palabra y encarnandola en mi vida.
Don Marcos nos propuso celebrar un quinario para hablar sobre el seguimiento de Cristo pobre, casto y obediente, destacando la virginidad y la contemplación los dos últimos días; en la Eucaristía presentaba como ofrenda un signo para cada voto culminando con una preciosa vigilia de oración sobre la contemplación.
Llegado el gran día solemne las hermanas me cantaron las mañanitas y durante la noche me prepararon un delicioso manjar portugués ¡Que bueno convivir los hermanos unidos! fueron incontables los sacerdotes que ofrecieron el sacrificio Eucarístico por mi persona, al igual que nuestras muy queridas hermanas de Campo Maior que estuvieron en oración continua y nos acompañaron en todo momento y en especial toda la Orden, me he sentido bendecida por tanto amor y generosidad.
Por amor y en servicio me entregue de todo corazón al Señor y a nuestra Madre Inmaculada, pido sigan orando por mí y mi querida comunidad para que sea una sierva fiel dejándome modelar por el Señor, haciendo su voluntad y pueda exclamar como San Pablo «Estoy crucificado con Cristo vivo yo pero no soy yo es Cristo quien vive en mi y mientras vivo en el esta carne vivo de la fe en el Hijo de Dios que me amo hasta entregarse por mí». (Ga 2, 19-20)
Resuena en mi corazón esta gran dicha: Estoy desposada con el Señor con aquel a quien los ángeles sirven cuya hermosura, cuya hermosura adoran el sol y la luna.
Hermana Mª Kimberline O.I.C.



