"Al\u00e9grate Mar\u00eda, llena de gracia"
Querida Madre María, con espíritu de humildad y de oración recibiste en tu pobre casa al embajador de Dios, el Arcángel S. Gabriel, que tenía un mensaje de su parte.
Dios se había fijado en tu pequeñez y fuiste la elegida, la predestinada desde la Caída de nuestros primeros padres y en tus entrañas virginales quiso encarnarse, aunque antes ya lo había hecho en tu corazón y por tu “Sí” te convertiste en mediadora del plan de Salvación para con nosotros los hombres.
Tú, como ninguno, supiste escuchar a Dios y hacer su voluntad sin reservarte ningún mérito por tu parte, cumpliendo y aceptando con alegría lo que Dios te pedía aun a pesar de las consecuencias que podría ocasionar en tú vida.
Fuiste y eres tierra fecunda en la que Dios habita y signo de Esperanza para la humanidad que “gime en este valle de lágrimas”.
Te pedimos Madre nuestra, unidos en oración junto con nuestro Santo Padre el Papa Francisco, que se acaben las guerras y el odio que surgen de ellas y nos consagramos a tú purísimo corazón para que transformes el corazón de aquellos que las provocan.
Ayúdanos a no tener miedo para que estemos siempre disponibles para acoger el plan de Dios en nuestras vidas y convertirnos en instrumentos de paz; prepara nuestro corazón para que tu Hijo pueda “encarnarse” por medio de nuestras palabras y obras para que llevemos a Dios al prójimo.



