José, fiel a la misión recibida
En medio de la Cuaresma celebramos hoy la solemnidad de San José, esposo de la Virgen María, Patrono de la Iglesia universal, protector permanente de Jesús.
El evangelista Mateo relata la anunciación a José, así como Lucas nos ofrece la de María. La sorpresa amarga del padre legal de Jesús pasa a segundo plano ante la noticia que le da el ángel sobre su esposa María. A partir de entonces, este hombre sencillo y justo tendrá que llevar a cabo una labor delicada que comienza con la imposición del nombre de Jesús (Dios salva) al hijo de María.
Todos podemos encontrar en San José el hombre que pasa desapercibido, el hombre de la presencia diaria, discreta y oculta, un intercesor, un apoyo y un guía en tiempos de dificultad.
También nos muestra que para ser un gran creyente lo único necesario es vivir día a día con profundidad; escuchar, creer, confiar, empezar otra vez, cuidar sin apropiarse, ocupar sencillamente el tercer puesto.
Su silencio y fidelidad a la misión recibida son un modelo que también debemos seguir.
La imagen que acompaña este texto, se venera en el Monasterio de Mairena del Aljarafe (Sevilla)



