30 DE ABRIL- DÍA DE LA VOCACIÓN CONCEPCIONISTA
¡Qué grande día y que grande bendición nuestra vocación, “que debemos conservar como el mayor bien recibido del Altísimo”! (CG 72) En verdad ¿qué mejor regalo podríamos recibir que ser esposas de Jesucristo? ¿Qué mayor honra que pertenecer a nuestra Madre Inmaculada y vivir en su honor?
Es un día para cantarnos de alegría y agradecer a Dios, de todo corazón, por Su misericordia y elección amorosa. Es un día para tomarnos consciencia de cuanto nos ha sido dado y también de cuanto se nos pide.
Desde hace cinco siglos, que la lámpara que el Espíritu Santo encendió en Santa Beatriz, sigue brillando e iluminando nuestro mundo, tantas veces sumergido en las tinieblas. Nuestra Orden tiene más de cinco siglos de historia y ha atravesado, juntamente con toda la Humanidad, tiempos de guerra, hambre, enfermedad, crisis económicas… y ¡Es tan bello pensar que, desde el día 30 de Abril de 1489, en todos los momentos adversos y cruciales de la Historia mundial, ya había Concepcionistas a rezar e interceder por la salvación de todos!
¡Hoy la Iglesia y el mundo continúan a necesitar de nuestra vocación y de nuestro carisma! En los tiempos difíciles que atravesamos, en los cuales, además el miedo y el dolor, las personas sufren por la “clausura forzada” que son obligadas a vivir, podemos mostrar al mundo la alegría de la clausura voluntaria y de la vida fraterna, por amor a Jesús, indicando así como Él es el “Único necesario”.
Queremos ser la presencia discreta de María, que atrae las bendiciones de Dios sobre toda la Humanidad. Así como hace casi un siglo, en plena guerra civil, nuestras Hermanas Mártires no han dejado de vivir plenamente su vocación y ofrecieron su sangre por Jesús, también hoy, en plena pandemia, queremos entregarnos de cuerpo y alma como hostias vivas, a través de la oración incansable y de una fidelidad cada vez mayor a nuestro carisma.
Por feliz coincidencia, este año, el día de la vocación Concepcionista cae en medio de la 57ª Semana de oración por las vocaciones. Como dice el Papa Francisco, pidamos al Señor que nos conceda la gracia de, en medio de las tribulaciones, de vivir nuestra vocación con ánimo, valentía y de corazón agradecido, alabando a Dios por habernos llamado a este divino camino. Pidamos a Jesús que, por las manos de María, muchas vocaciones se vengan juntar a nuestras comunidades, para con nosotras poder experimentar la alegría de servir al Altísimo en honor de María Inmaculada.
¡A todas un feliz día de la vocación concepcionista!
Hna. Leonor María de la Anunciación, OIC



