«A ejemplo y honra de María Inmaculada… me consagro a Dios…»
¡Ha llegado el tan deseado y rezado día de la Profesión Solemne!, después de un intenso y atribulado mes de retiro (hermanas enfermas, fallecimiento de Sor Teresinha, cambios en la comunidad).
Hoy veo cómo el Señor se ha servido de todos estos acontecimientos para ayudarme a centrar en lo que es esencial y confirmar la vocación y misión a la que estoy llamada como monja contemplativa en la Orden de la Inmaculada Concepción.
Ha sido con inmensa alegría y gratitud con la que el día 1 de febrero nuestra comunidad recibió a familiares y amigos, a la querida Madre Presidenta, María José Hidalgo y a la hermana secretaria, Elena Tejero, y a muchos sacerdotes, para todos juntos celebrar mi Profesión de Votos Solemnes, presidida por el Señor Arzobispo, Don Francisco Senra Coelho. En un momento de profundo silencio y oración, en unión con todos los presentes física y espiritualmente, viví mi consagración definitiva en la Orden de la Inmaculada Concepción por amor a Dios y a los hombres.
«El amor es fuerte como la muerte», se escuchaba en la primera lectura escogida para este día, y hoy comprendo que solo “atadas” a este Amor se Dios podremos dar la vida, morir a nosotras mismas para llenarnos de Dios y poder ser «Hostia viva para la salvación del mundo.» (CC.GG. 60); solo permaneciendo a los pies de Jesús y bajo el manto de María, podremos ser como Ella, colaboradoras de Cristo Redentor.
Doy gracias a Dios por el día en que me consagré definitivamente a Él en esta comunidad que hace posible mi camino con Jesucristo, a quien me doy y se dan por mí. Agradezco a todos los que se mantuvieron unidos en oración. Pido que sigáis rezando por mí, para que pueda mantener esta “llama encendida”, a ejemplo de Santa Beatriz, oculta, silenciosa, llena de fortaleza y sabiduría de Dios, en honor de la Inmaculada Concepción, en el seno de la Iglesia y de la Orden.
Sor Marta Maria do Amor Divino
Comunidad de Campo Maior



