Recordando a Santa Beatriz
“La humildad y la pobreza” Estas dos virtudes podíamos decir que no se pueden vivir de forma separada, sino que se entremezclan la una con la otra. La Humildad y la Pobreza de la Hermana Concepcionista ha de estar inspirada en “Jesucristo nuestro Redentor y en su Bendita Madre” (R. 18) “Viviendo en humildad y mansedumbre. (R.46)
Santa Beatriz en su itinerario existencial vivió una vida de Bienaventuranza, a contracorriente, fue mujer valiente y audaz. Pobre de espíritu y de corazón porque reconoció y eligió la verdadera riqueza: la de Cristo y su Bendita Madre. Supo llorar con los que lloran y buscar la justicia que viene del amor, socorriendo al oprimido, al pobre, al desvalido. (Positio).
El distintivo de Beatriz fue siempre la humildad y el ocultamiento, señalándonos a María, nos lleva a recordar las bellísimas frases de San Juan Bautista: “es preciso que yo mengue para que El crezca”. Su ocultamiento y anonimato durante siglos, más tarde florecería en frutos de santidad dentro de la Iglesia.
Tanto como la humidad y la pobreza nos conduce a la contemplación de María que es la mujer llena de luz y que, a su vez, irradia esa luz a la humanidad.
Sor Marina Cutzal Catú
Monasterio de Santa Ana
Montilla



