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PROFESIÓN SOLEMNE EN EL MONASTERIO DE OSUNA (SEVILLA)


23 May 2018
PROFESIÓN SOLEMNE EN EL MONASTERIO DE OSUNA (SEVILLA)

El día 1 de mayo de 2018 nuestra hermana Mª. Jesús Baruti se consagró para siempre a Dios en la Orden de la Inmaculada Concepción. Ella misma nos relata su experiencia. 
“¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la mano de la salvación invocando su nombre”

Queridas hermanas:

Es para mí un motivo de gran alegría el poder compartir con todas ustedes lo que viví en el día de mi profesión solemne.
No es fácil explicar lo que siento, pero es maravilloso. La vocación a la vida religiosa ha sido un regalo para este alma mía, tan llena de miseria y de debilidad. Desde pequeñita he caminado en la fe, teniendo confianza en un Alguien, que va llenando de plenitud los momentos difíciles. En la senda del camino, a veces, una no es capaz de entenderlo todo. Todo ha sido una historia, mi historia de salvación. El Esposo llama a la esposa para hacer una alianza de Amor. Tú, Señor, eres mi plenitud. Siempre me he considerado una pequeña perla que conjugaba consignas de Dios.

La vocación no es tarea fácil; dejar a tu madre, tu familia, tu tierra, todo cuanto una tiene; pero la libertad interior vale más que las perlas del mundo. Sentirse amada, sentir el Amor en la inmensidad, te lleva a entregar la vida y qué mejor que los años de la juventud: Cuanto más pronto, la dicha será mejor. ¡Aquí me siento super feliz! Me alegro mucho por haber optado por esta vida y la felicidad que yo siento es porque yo nací para Dios, solo para Él. Esta llamada no la escogí yo, sino que fue el Señor quien me lo pidió. Lo único que hice fue responder imitando a la Virgen María, “Hágase tu voluntad”. Es un amor sublime, único, es la verdadera felicidad que siento y desearía para todo el mundo.

Para dar este paso tuve la alegría de prepararme durante un mes a través de los ejercicios espirituales. Son días, en los que renové mi espíritu y mi vocación, el profundizar sobre la llamada del Señor y la vivencia de nuestros votos me ayudaron a ser más consciente del paso que iba a dar.

Cuando llegó el gran día toda la casa estaba de fiesta. Este día sentí muy feliz, y tan feliz que no podía ni hablar, solo me salían lágrimas de alegría. Por la mañana temprano, la hermana encargada para levantarnos puso una música africana y todas las hermanas mayores y jóvenes con una rama de flor de rosa en la mano, bailando, la pusieron en la puerta de mi celda, dándome abrazo de felicitaciones en este día tan especial. Estaba muy nerviosa, no podía ni hablar, ni reír, pero por dentro estaba muy contenta de consagrarme a Dios para toda mi vida. Rogué a la Virgen María y por la intercesión de nuestra Madre Santa Beatriz de Silva, que me acompañara en este día y pudiera tranquilizarme.

Hermanas, os doy las gracias por vuestras oraciones que en el momento al empezar a cantar ¡Veni, Creator Espíritus! Sentí una paz interior y me quede muy tranquila y serena. La Eucaristía fue presidida por Padre Francisco Daza, Prior de los PP. Carmelitas, y concelebrada por varios sacerdotes. Me animó a seguir adelante en la entrega al Señor, como dice el Profeta Oseas: “Me desposare contigo para siempre.” Siguió hablando sobre el salmo 33: “Gustad y ved qué bueno es el Señor” y siempre tengo que estar dispuesta a recibir gracias de Dios en mi vida consagrada. Desde Tanzania vinieron mi párroco y mi primo, junto con ellos mis Hermanas de comunidad y agradezco a la madre Presidenta y a todas las Hermanas concepcionista por su presencia.

Termino con una oración al Señor. Quiero pararme en el camino, gritarle a todo el mundo que vivo por tu amor, que sin ti no doy un paso al frente, que tú eres mi motivo, que tú eres mi razón. Porque desde que te sigo sé que tú eres la Verdad. Sigo porque siento el desafío que me das a cada instante de seguirte, mi Señor. Sigo porque eres más que un amigo, porque eres más que un hermano, Porque tú eres mi Dios. Sigo porque desde que te sigo he descubierto que vivo, sí, que vivo, mi Señor.
Seguiré orando por vosotros. Pedir vosotros también por mí. Gracias.

Hna. Mº. Jesús Baruti

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