"yo env\u00edo a mi Mensajero para que prepare mi camino delante de t\u00ed."
Por aquellos días, Juan el Bautista se presenta en el desierto de Judea, predicando: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos». Este es el que anunció el profeta Isaías diciendo: «Voz del que grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”». Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y de la comarca del Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán. (Mt 3, 1ss)
La liturgia de hoy nos despierta para escuchar los profetas que anuncian la llegada del reino de los cielos.
En la primera lectura el profeta Isaías anuncia a Jesús como el renuevo que brotará del tronco de Jesé. Para el profeta, el Mesías esperado es la vida nueva que está por venir; la vida donde el mal es vencido por el Bien; donde el Espíritu de Dios llenará de nuevo la tierra.
Para San Pablo, "Cristo se hizo servidor de la circuncisión en atención a la fidelidad de Dios, para llevar a cumplimiento las promesas hechas a los patriarcas y, en cuanto a los gentiles, para que glorifiquen a Dios por su misericordia". El Mesías traerá la paz y la unidad entre todos los hombres, "judíos o griegos, esclavos o libres".
En el Evangelio vemos a Juan Bautista, el último de los profetas anunciando la proximidad del Reino. El Mesías está cerca, es urgente la conversión, es urgente preparar el camino del Señor, porque Él viene para salvar a su pueblo y traer de nuevo la paz a las naciones. El lenguaje de Juan, como el de todos los profetas, es duro y no da lugar a componendas, pues detrás de él llega el que separará el trigo de la paja, el bien del mal. Juan puede otorgarles el agua de la conversión, pero el Mesías bautizará en el Espíritu Santo y fuego, confiriendo la salvación.
- ¿Cómo estás preparando el camino al Señor en este Adviento?
- Según la voz de Juan, ¿qué signos de auténtica conversión tienes que dar?
- La Palabra de Dios sostiene en la esperanza, ¿qué tiempo le dedicas a escuchar y meditar la Palabra de Dios?



