Crónica del curso de hermanas jóvenes de votos solemnes
Inspiradas y llamadas por Dios, el pasado día 10 de julio, nos reunimos en la casa federal de Mairena del Aljarafe algunas hermanas jóvenes de votos solemnes para una semana de formación.
Además de las 16 hermanas venidas de los distintos monasterios de la Federación Bética Santa María de Guadalupe (Cabeza del Buey, Cádiz - Santa María de la Piedad,Cádiz - Santa María, Campo Maior, Cuenca, Lebrija, Osuna y Viseu), tuvimos la alegría de compartir estos días con dos hermanas de la Federación Santa Beatriz de Silva, pertenecientes a la comunidad de Algezares.
Después de la oración de vísperas, nos reunimos con la Madre Presidenta, Sor María José Hidalgo López, que nos invitaba a vivir el curso de este año con mucha ilusión y entrega, centradas en Cristo, Esposo y Señor de nuestras vidas. Mientras escuchábamos con gusto sus palabras, se puso en medio de nosotras, como el Espíritu Santo el día de Pentecostés, la hermana a quien le había sido encomendada la tarea de compartir con nosotras estos días: la querida Madre Celina Arranz, de la comunidad de Peñaranda del Duero, perteneciente a la Federación de Nuestra Señora de Aránzazu, Cantabria.
Como Sor Celina nos decía, llegó a nosotras como hermana y no como profesora, y con estas disposiciones se encontraba en Mairena para vivir con nosotras la semana de formación. Nos saludó con palabras de cercanía y fraternidad, dejándonos desde el primer momento la imagen de una mujer entera, sencilla y fiada plenamente en la fuerza del Espíritu en el desempeño de la labor a ella confiada. La veíamos muy enriquecida por su experiencia como Presidenta de su Federación y por los años que prestó el servicio a las hermanas como Coordinadora de la Confederación, además de su propia experiencia personal de concepcionista, recorriendo este divino camino hace más de 50 años. Asimismo, se trataba de compartir lo que vive e intenta vivir como hermana concepcionista y señalar a Cristo Redentor como fuente de una verdadera vida en espíritu contemplativo, en soledad y silencio, de la mano de la Madre Inmaculada y de Santa Beatriz.
De hecho, este era el sugestivo tema del curso: «Crecer en el espíritu contemplativo, en soledad y silencio». Desde ahí, con canciones alusivas a los contenidos de cada día, presentaciones de diapositivas y exposición del tema, Sor Celina iba desarrollando distintos aspectos como: el significado y sentido del silencio; ser contemplativas en el mundo; clausura y vida escondida; María y Beatriz, maestras y modelos de silencio y contemplación; el silencio y la vida fraterna; la vida como bendición; la presencia de Dios en mí como fuente de armonía y de belleza; contemplativas con la creación; portadoras de un tesoro escondido. En semejante ambiente de amena fraternidad interveníamos con alguna aportación o cuestión y en el trabajo grupal pudimos compartir en confianza experiencias y vivencias que nos iban ayudando y enriqueciendo.
El martes por la tarde, dejamos la casa federal y salimos en dirección al Santuario de Nuestra Señora de Loreto, patrona del Aljarafe, en Espartinas. Esta puerta de la Misericordia en el año jubilar viene siendo foco de peregrinaciones diarias de personas de todas partes a fin de ganar la indulgencia concedida por el Papa Francisco. Ahí nos esperaba nuestro querido Padre Asistente, fray Joaquín Domínguez Serna, que nos recibió con gozo y alegría.
Después de haber realizado una pequeña peregrinación desde los claustros hasta la Puerta de la Misericordia y de escuchar unas palabras de introducción, celebramos la Eucaristía con tranquilidad y en ambiente fraternal. En la homilía, fray Joaquín tocó en varios puntos muy interesantes, de los cuales recalcamos la visión del Santo Padre expresada en la Bula que introdujo este Año de gracia, de que la misericordia no es un concepto, es estar ahí para el otro, el más pequeño, el más frágil, es hacernos cercanos del que nos necesita. Alguna otra palabra quedó haciendo eco en nosotras, como el de que a la medida que avanzamos en el año de la misericordia nos vamos dando cuenta que no éramos tan misericordiosos como pensábamos y que no usamos tanto de misericordia para con los hermanos como suponíamos.
Posteriormente, fray Joaquín nos llevó a visitar el convento, no sin antes haber saboreado todos una exquisita merienda, preparada por las hermanas de la comunidad de Mairena. Con el espíritu lleno y rebosando de agradecimiento, regresamos a la casa federal.
La semana continuó llena de buena disposición y se nos terminó en seguida, señal de que hemos pasado unos días en clima familiar, adquiriendo, no tanto nociones o contenidos, sino más bien profundizando en lo que es nuestra vocación, el regalo inigualable de la llamada dirigida a cada una a seguir a Cristo Redentor, imitando las virtudes de su Purísima Madre, según el Espíritu Santo inspiró a Santa Beatriz.
Concluimos las clases agradeciendo mucho a la Madre Celina por su empeño, esfuerzo, ilusión, por una confianza y cercanía de madre y hermana que manifestó desde la primera hora.
Desde aquí también le agradecemos una vez más su presencia en medio de nosotras y damos las gracias a la Federación, a la Madre Presidenta, Sor María José Hidalgo, a la Madre María de la Cruz Alonso y a la querida y muy acogedora comunidad de Mairena y a nuestras comunidades por la oportunidad de vivir estos días. ¡Que Dios les bendiga!
Hna. Ines de la Trinidad Bigodinho



