Fuiste Mía (Ez. 16,8)
Hermana Shaji Bazil, oic
Estella (Navarra)
Antes de compartir la experiencia que viví el día de mi boda, quiero comentaros también los días previos a la misma, mi preparación para la boda, un mes lleno de su presencia, revelación y Encuentro. Los 30 días de retiro han sido para mí un gran regalo de mi Esposo para nuestra boda, le agradezco profundamente el que me haya hecho este regalo por medio de mis hermanas.
Dios se ha hecho presente en mi historia por medio de Su Palabra, me reveló su rostro siempre sorprendente, como un pozo cada día nuevo que no se agota.
El mes ha sido para mí un resumen de toda mi vida, en él pude disfrutar de Su misericordia, Su Amor que me sostenía en cada circunstancia vivida. Como el pueblo de Israel me iba conduciendo sin que yo supiera, aunque yo creía que era yo misma la que conducía mi vida desde mi fuerza, ha sido El siempre fiel en mi infidelidad. El relato de Ez, 16 ha sido para mí como una clave para leer mi experiencia, al ver hasta qué punto Dios es fiel, un Dios que hace fiesta desde mi pecado, Dios que saca vida de la muerte, “Su gracia se muestra en mi debilidad”. Como en el pasaje de la samaritana, Él ha tomado la iniciativa de bajar hasta mi, y me enseñó mi ser pequeña y frágil pero sostenida y cuidada por El para escuchar Su voz que me dice cada día FUISTE MIA. Jesús que ha sido para mí el hombre de mi vida ahora le puedo adorar como mi Dios y Señor. Ver álbum
Con esa experiencia Dios me ha tomado como Esposa el día 6 de octubre. Como María puedo proclamar “¿Cómo es posible que me elijas a mi?” Ese día las hermanas me despertaron con una gran sorpresa que no esperaba, la presencia de mis hermanas de Goa por skype (internet) ha sido muy emocionante Estella y Goa unidas cantando, ¡Qué bueno es vivir las hermanas unidas¡ Doy gracias al Señor por este don de la fraternidad, que me ha hecho gozar ese día y que me edifica cada día para vivir en el Amor.
En la celebración de la Eucaristía resonaba en mi Su Palabra “Permaneced en mi Amor” de eso habló también el obispo auxiliar que Dios me da dote en esta boda, la dote es: compasión, misericordia, perdón, gratuidad y fidelidad y ser canal de esa gracia de ese dote, lo que recibo de El saber dar como el agua del río que recibe y da, que nunca se guarda y si guarda se pierde.
El me ha tomado como esposa para gozar de Su Amor, eso es lo que deseo, saber “Permanecer en Su Amor” ser una esposa contemplativa según su corazón, como María y Beatriz.


