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Un libro para el verano: El pueblo de Dios..


27 Julio 2012

 

JESÚS LES DIJO: VENID VOSOTROS SOLOS A UN SITIO TRANQUILO A DESCANSAR UN POCO”  (Mc 6, 31). Creo que eso supone la lectura reposada y tranquila para los amantes de los libros.

Revisando las vitrinas de la Biblioteca di con el libro “EL PUEBLO DE DIOS EN LA NOCHE” que algunas ya conocéis, porque fue el que nos pusieron nuestras Profesoras Marisa Moresco y Lola Arrieta para lectura y análisis en el primer año de la Escuela de Formación Permanente. Vaya para ellas desde aquí un cariñoso y agradecido recuerdo.
Libro que estimo mucho y os recomiendo, cuyo autor es Éloi Leclerc, Franciscano francés. Editado en Sal Terre, Colección el Pozo de Siquén 165. Buena letra y 165 páginas, para más señas. Dicho Autor tiene varias obras: Sabiduría de un pobre, Exilio y ternura, Id a Galilea, por citar las que he leído, a cual más bella.  Es un verdadero placer leerle.
Se trata del exilio del pueblo de Dios, en Babilonia. Libro en el que se puede aprender a “Leer”  algunas claves de la vida, en sentido humano pero sobre todo espiritual, tanto a nivel personal como colectivo, por aquello de que: “la historia se repite, aunque con distintos personajes”.
¡Oh que extraño silencio este, en el que Dios se ha retirado…! sienten y lamentan los deportados.  Pero en medio de sus noches van recibiendo la llamada profética que les invita a: “Hacerse un corazón nuevo”. Que no es solo cambiar de manera de ser, sentir, pensar y de querer. Es un proceso más radical. Es reencontrar el impulso de la vida, la sabia ascendente, el entusiasmo creador. Es volver al manantial que brota. En una palabra: renacer”.


Noche que jamás se les ha ahorrado a los creyentes… en palabras del Autor. “Caminamos con los demás seres humanos y somos invitados a  escuchar las voces profundas del mundo y dejarnos interpelar por ellas. Y es en el nivel de esta andadura humana donde somos invitados a escuchar la Palabra y descubrir los signos”.
Todo el libro está jalonado con el recuerdo de la Alianza de Dios con su pueblo. Por la gran promesa: “La consolación de Israel”. “Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel”

Deciros que lo estoy volviendo a leer. Ojalá se cumpla en mí aquello del famoso  proverbio: “Agua blanda en piedra dura, tanto da que hace cavadura”
Buen verano.