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María concibió y dio a luz un hijo: Jesús, nuestro salvador


07 Abril 2013

 

Concepcionistas Franciscanas. Cuenca

Queremos compartir con vosotros una experiencia que estamos teniendo, a nivel celebrativo, en nuestra Iglesia todos los días 8 de cada mes. Se trata de una iniciativa de nuestro capellán, Juan Camilo, y que nosotras hemos apoyado con mucha ilusión, pues nos parece muy importante y muy acorde con nuestra vocación concepcionista.

Surgió  durante la celebración de la novena a la Inmaculada. Se trata de tener los días 8 (día en que se celebra la solemnidad de la Inmaculada) la Eucaristía conventual  pro-concepción. Y diréis ¿y eso qué? Pues eso es que preparamos la celebración en clave de “concepción”. Hasta ahora hemos rezado mucho en favor de la vida y en contra del aborto. Muy bien. Se ha conseguido mucho. Pero había que dar un paso más: orar para que los padres, primero deseen concebir, y después se preparen para concebir. La vida es dada por Dios y hay que acogerla. Después vendrá el cuidarla y protegerla, pero primero ha de ser deseada, aceptada y acogida con amor.

 

Y por ahí va nuestra celebración. Ambientamos con moniciones, proyecciones, folletos formativos e informativos, y, previamente hacemos también algo de publicidad entre amigos y conocidos; hasta hemos interesado al Centro de Orientación Familiar y asisten algunos miembros. Hasta ahora, sólo llevamos 3 días 8, y, en honor a la verdad diremos que hemos tenido mucha respuesta por parte de la gente y les ha gustado mucho la iniciativa. Tenemos también varios matrimonios (que no parejas) que nos han pedido la oración de esos días para que el Señor les dé hijos y dos de ellos ya han sido bendecidos.

Y ahora vendrá la segunda pregunta ¿y a las monjas qué les va esto? Pues, ¡vaya que si nos va! Somos CON-CEP-CIO-NIS-TAS ¿no? Y concepcionistas viene de concepción, y concepción viene de acogida de la vida que Dios nos da. María no había pensado concebir… hasta donde sabemos ella y José habían decidido consagrar su vida y su matrimonio a Dios. Luego, María acepto concebir en su seno y ¡del Espíritu santo! Lo que nos está diciendo que la vida ha de ser acogida como regalo del Padre y como realización de nuestro ser más genuino, sobre todo para las mujeres, de ser trasmisoras de la vida (aquí sí, ya con el varón) y juntos colaborar con Dios creador y dador de vida. No se puede aspirar a más grandeza por parte del hombre y de la mujer. Dios los necesita para perpetuar en el mundo su imagen, su ser. No olvidemos que en el paraíso les mando crecer y multiplicarse.

Nosotras, como concepcionistas también hemos de “concebir” a Jesús para darlo “a luz” a nuestro mundo. Si no lo llevamos dentro no podremos ofrecerlo.

Seguro que a estas alturas del tema ya vais viendo la relación del tema con las monjas ¿ a qué sí?

Pues nada, os invitamos a uniros a nuestra oración pro-concepción. Y que el Señor ponga lo que falte y abra el corazón y la mente de los matrimonios para que acepten la vida.