Profesión temporal en Viseu
Hna. Maria Helena, OIC
Monasterio de Viseu (Portugal)
El día se presentaba muy lluvioso y oscuro, pero dentro de nuestro Monasterio brillaba un sol radiante en el corazón de la Hna. Ana Beatriz del Niño Jesús. Además de su Profesión de votos simples, fue el día en que cumplió los 20 años. Esta hermana sintió la llamada muy temprano, cuando tenía unos doce años y fue madurando en ella. Vivía en una gran amistad con Jesús en una familia que no es creyente, sólo su madre se convirtió cuando ella tenía 5 años. Y fue creciendo con ella en la Fe.
En este día nuestra Hna. Ana Beatriz vio su deseo más profundo realizarse. El de consagrarse enteramente a Jesús, por medio de María, a quien siempre vio como su amable Madre. Ciertamente que fue esta presencia de María la que la fue guiando hasta el día de hoy. Su alegría es muy grande y sobre todo íntima y agradecida a Dios y a la Comunidad.
La celebración de la profesión se inició a las 11:30 H. y fue presidida por el Señor Obispo de nuestra Diócesis, D. Ilídio Leandro, y concelebrada por 10 sacerdotes. La homilía el Sr Obispo fue de tal forma elocuente que la transcribimos en su totalidad. Estaban presentes los familiares más próximos de la hermana y algunos amigos. Fue todo muy solemne y vivido con mucha ilusión por todas las hermanas y demás personas. La celebración fue seguida con el almuerzo de fiesta. Ver álbum
HOMILÍA de D. Ilídio Leandro, obispo de la Diócesis de Viseu – Portugal
Carísima hermana Ana, celebras tu vigésimo cumpleaños con una consagración a Jesucristo, en el enamoramiento de una juventud que quieres vivir en un amor mayor, fuerte, divino y que quieres que envuelva, dando consistencia y sentido a toda tu vida. Evaluando tu radical opción, concebirla sin posibilidades de confrontación con el todo y el nada de lo que dejas, en la certeza de que, en el amor de Jesús, recibes mucho más y por nada lo trocarías, como dice el Cantar de los Cantares. ¡Porque admiro tu opción y porque te veo feliz, determinada y con una gran confianza, te doy mis sinceras felicidades!
Los consejos de S. Pablo, en la 2ª lectura, te llevan a escoger la voluntad de Dios como un discernimiento de tu espíritu, de tu corazón, de toda tu vida. Como María, a quien te vincula una elección total de Dios, conviértete en oyente atenta de su Palabra y contemplativa de su soberanía absoluta, en tu feliz servicio a Su voluntad. Que seas verdadera, fervorosa, entusiasta, alegre, paciente, perseverante y tranquila en tus opciones, siempre vividas en la oración y en la construcción del bien común, yendo al encuentro de los más necesitados, siendo acogedora y hospitalaria con todos.
¡Que la oración, la contemplación y el amor en la construcción de la vida de comunitaria del Monasterio sean tu consuelo, en la vivencia diaria de tu SÍ! Y como yo siento la oración como una preciosa fuerza, la más fuerte acción intercesora a favor del bien común, cuando nos sentimos tan impotentes e incapaces para recurrir a no sabemos quien, en las grandes dificultades que muchas personas hoy en día sufren! Así que dejo en tu oración diaria y constante y en la comunión de la oración de este Monasterio, la intención de las vocaciones de consagración: sacerdotes y religiosos, y porque son su origen, también las vocaciones a la familia y su felicidad. Probablemente ya sabes, y es bueno que lo sientas y vivas cotidianamente: el arma a emplear, la primera y la última, cuando se necesita obtener lo que sea, es la oración, fruto de la fe, diciendo como nos enseña S. Pablo con su experiencia - "Yo sé en Quien he puesto mi fe!" Él nos da fuerza ...
Viviendo así, querida Ana, puedes contar con el amor tierno y afectuoso del Padre Celestial. Él no falla en las expectativas y va mucho más allá de los méritos, aumentando, completando y eternizando nuestra alegría. Con el amor de Dios, como lema y forma de vida, la misma vida será amor y esto cambia por completo nuestra relación con Dios, con nuestros hermanos y con nosotros mismos. Créeme, querida Ana, aunque no entiendas o no sepas explicar, fue Dios quien te ha elegido, incluso antes que lo conocieras y te llamó para que seas suya, en el camino en que Santa Beatriz inició, inspirándose en María Inmaculada y confiándose a Ella.
Que María sea tu Inspiradora, Maestra y Madre, enseñándote, en cada momento, el camino del amor de Dios, que pasa al igual que ella, por el servicio alegre, sencillo y orientado a la salvación de los hermanos. En su regazo, por su mano y guiada por la Luz de la Fe en nuestro Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, avanza sin miedo y con alegría y entusiasmo, al encuentro de Cristo, tu Esposo divino.
Con la profesión de la Hermana Ana Beatriz, siéntese una respuesta de Dios a la celebración de los 500 años de la aprobación de la Regla de la Orden de la Inmaculada Concepción. Dios se complace con el carisma que vivís y con la riqueza que sois, por medio de él, para toda la Iglesia y, muy especialmente, para nuestra Iglesia de Viseu. Es la Voluntad de Dios que este carisma sigua siendo portador de valores y gracias para la Iglesia de nuestro tiempo. En Sínodo, la Iglesia de Viseu quiere creer que este es, también, un signo de amor cariñoso y una prueba de que Dios camina con nosotros y nos quiere mostrar su beneplácito por decir SÍ a su Voluntad.
Gracias a Dios, nuestro Padre, y al Señor Jesucristo, nuestro hermano y Redentor, que de los Altos Cielos nos bendice, y por intercesión de María Inmaculada, nos colma de sus gracias y bendiciones. AMEN.


