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Segunda semana del curso de verano


16 Junio 2014

Muy queridos lectores, bienvenidos a  una semana más del curso de verano de jóvenes formadas de nuestra Federación.
¡Estamos viviendo verdaderos días de gracia! Después de la agradable vigilia de Pentecostés, el domingo tuvimos la solemnísima Eucaristía. Todo estaba estupendo: la homilía de D. Patricio, invitándonos  a hacer un balance de cómo hemos vivido estos 50 días de Pascua; el canto melodioso, acompañado de distintos instrumentos, fruto del ensayo semanal  que acontece cada tarde… Nos hemos sentido identificadas con aquello de los Hechos de los Apóstoles: aunque  de distintas razas y lenguas, el Espíritu nos unía como lenguaje universal del amor de Dios.

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En esta comunión que solo el Espíritu puede realizar,  el Señor nos regaló  con un tema  hermosísimo: La Oración en las Constituciones de la OIC. La Hermana Mª José nos invitó, desde su propia experiencia orante, a vivir (¡más que a estudiar!) y a experimentar en nuestra vida la importancia de la oración, mirándola como algo esencial y no secundario, como el oxigeno del espíritu,  la respiración misma del alma, como decía S. Agustín.
Así nos estimuló a reflexionar sobre varios medios de oración: la Oración en el Espíritu; la Oración de intercesión; la Oración incesante; la importancia de orar por los enemigos; la de alabanza y el Orar con María, contemplando sus actitudes y celebrándola, como forma de estar y de vivir de  las Monjas de la Orden de la Inmaculada Concepción.
Si María ha inaugurado la vida orante y escondida con Cristo (¿quien más oculta y silenciosa?), nos toca a nosotras vivirlo como hijas suyas, llenas de ilusión y esperanza, entregadas a Cristo Redentor, para hacernos un solo espíritu con él,  sabiendo que es el mismo Espíritu que ora en nosotras y por nosotras.
Quien nos habló bellamente de la Virgen Inmaculada con unción y sobretodo con mucho amor fue José María Leal Bernáldez, imaginero que esculpió la  preciosa imagen de la  Inmaculada que está en la Iglesia de la Casa Federal.  Compartió con nosotras su testimonio de fe, donde claramente decía que su trabajo como escultor imaginero era una vocación más que una profesión. Entusiasmado con su amor a María nos contó un poco como realizó este magnifico trabajo en el cual toda la Federación puede regocijarse. ¡Gracias José María por tu dedicación y empeño! 

Para recrearnos se nos ha ocurrido un poco de todo: bailes, juegos donde practicamos la expresión de diferentes emociones, chistes y las acostumbradas adivinanzas. Los helados van apareciendo, el hermano calor ha hecho su aparicion con verdadero descaro, sobre todo en el fin de semana, gracias  a Dios podemos sofocarlo con algun que otro bañito y nuestros recreos a la luz de la luna. Así vivimos los momentos de convivencia fraternal.
La semana terminó celebrando el misterio que nos envuelve y al cual adoramos con todo nuestro ser: la Santísima Trinidad. La vigilia orante del sábado nos preparó para la celebración del domingo, jornada Pro orantibus en toda la Iglesia. Moniciones, cantos, ofrendas alusivas al tema  y danza africana nos ayudaron a completar las clases de la semana, pues el lema de este año era “evangelizamos orando”, eramos plenamente conscientes de ello. Nuestra hermana Leonor clausuró la eucaristía con su sencillo pero profundo testimonio vocacional en un inmejorable español(el Espíritu!)
Desde este caluroso pero apacible rincón del mundo, nos despedimos con un fuerte saludo mairenense, esperando comenzar con  nuestra Hna. Mª Jesús que ya está entre nosotras.

 


Hnas Acompañantes, Celestina e Inés.