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Última semana del curso de verano


06 Julio 2022
Última semana del curso de verano

Y casi sin darnos cuenta hemos llegado a la cuarta y última semana del curso. Semana llena de emotividad, vivencias intensas y también importantísima en la formación. No por ser la última nuestras formandas han ralentizado su interés y su empeño en la formación.

Esta semana ha estado a cargo de un matrimonio, una experiencia nueva en nuestros cursos. Son Alberto y Marta, laicos comprometidos que trabajan con menores en la formación y el acompañamiento de voluntarios. Ellos nos han hablado de la Resiliencia, partiendo de su definición y sus implicaciones en nuestra vida diaria trataron varios temas relacionados con ella y muy importantes:

  • El autoconocimiento: el poder conocer nuestras fortalezas y debilidades refuerza nuestra capacidad resiliente
  • El cuidado: el sentirnos bien y hacer cosas que nos reconforten promueve nuestra capacidad resiliente
  • Gestión emocional: miramos cada una de ellas y vimos cómo todas ellas eran positivas y nos hacen falta para salir reforzados, ahondar en el mundo de las emociones es fuente de resiliencia.
  • El poder de las relaciones, haciendo un apartado especial en el mundo de los apegos. Las personas con resiliencia saben cultivar y valorar a las personas que le rodean. El apoyo social teje lazos afectivos y vínculos que nos ayudan a afrontar sucesos potencialmente traumáticos o situaciones difíciles de afrontar. La comunidad es un factor de apoyo que promueve el desarrollo de la resiliencia.

Desde un principio ha habido muy buena interacción con los profesores, permitiendo una gran apertura y creándose unas condiciones óptimas para poder compartir. También hemos de decir que la metodología ha sido bastante nueva, pues ha habido muy poca parte teórica, pero con muchas dinámicas que nos han ayudado a profundizar en el tema y compartir todo lo que esto provocaba en nuestro interior. Esperemos que todo esto sirva para nuestro crecimiento personal y relacional. 

Creo que cómo icono del curso podríamos proponer el dibujo hecho por Leonor, que ella misma hizo pedazos y reconstruimos entre todas, cada una poniendo su pedacito. Representaba la comunidad concepcionista reunida en torno a Jesús. Todo esto lo hicimos vida en la última vigilia del mes. Y destacar también el emotivo testimonio vocacional de la hermana Edilmar de la comunidad de Garachico.

Como hemos dicho antes, ha sido una semana de muchas vivencias especiales. Destacamos el miércoles, día del ingreso para la operación de nuestra hermana Mª de la Cruz, en el que todas nos unimos en oración por ella. La noche anterior, las hermanas en formación le cantaron una canción y le entregaron un dibujo, ambos realizados por la hermana Leonor, artista del grupo. El Señor escuchó, como siempre nuestras plegarias, pues todo salió muy bien y hemos podido disfrutar de nuevo de la presencia de Mª de la Cruz los últimos días del curso.

Ese mismo día tuvimos la visita del Delegado de religiosas D. José Ángel, que fue testigo del buen ambiente que se respiraba y de la “calidad” de nuestras formandas.

Tiempo también de esparcimiento con la celebración de la famosa tómbola y la fiesta de despedida. Y tiempo de agradecimientos y lágrimas de despedidas. Nos hacemos eco de esos agradecimientos, que siempre se quedarán cortos. Primero a Dios que, como la M. Presidenta decía en sus emotivas palabras de despedida, ha hecho posible en esta semana cantidad de pequeños milagros, fruto de su presencia entre nosotras;  a nuestra madre Presidenta, que como siempre ha derrochado disponibilidad  y amabilidad, y con su buen hacer y su claridad de mente ha hecho posible que estos días fueran de verdadera Gracia, a la “madre secretaria” que ha estado siempre dispuesta a lo que nos hacía falta a todas y, no digamos nada a la hora de comer. A las hermanas acompañantes Margarita y Blanca, atentas a las necesidades del grupo, materiales y espirituales, simpáticas y serviciales en todo momento.  A esta acogedora comunidad que, ya para todas se ha convertido en icono de “comunidad formativa” en todos los sentidos, cada una de las hermanas ha dado su aporte para que este curso calara hondo en las formandas. Y cómo no, a cada una de las hermanas participantes que han sabido poner lo mejor de sí mismas, al servicio de todas y cada una, han sabido hacer “vida” lo que iban viendo en la teoría. Han trabajado mucho y con interés han participado en todas las actividades y ámbitos donde se les requería: ¡¡¡¡Gracias hermanas!!!!! Os llevaremos siempre en nuestro corazón y en nuestra oración.

Bendito sea el Señor por todo.

 

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