Lebrija: Profesión solemne de tres hermanas.
Las hermanas Concepcionistas Franciscanas de la comunidad de Lebrija, comparten con vosotr@s su alegría por la profesión solemne de las hermanas: Blanca Amelia, Annastaciah y Yukunda.
La celebración se llevo a cabo el 12 de octubre, fue presidida por Fray Joaquín Domínguez Serna, O.F.M. Asistente federal y concelebrada por 9 sacerdotes.
Agradecemos a las hermanas de la Federación su asistencia y también a las que, desde sus Monasterios elevaron sus súplicas a Dios en favor de nuestras hermanas.
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Hermana Blanca Amelia Juchuña Catú
Gozo, alegría, gratitud a Dios y a las hermanas…, impotencia, nervios, se dieron cita en mi corazón el pasado 12 de octubre, pero más allá de todos los sentimientos, la certeza que el amor de Dios y su fidelidad me sostienen y que María Inmaculada, Beatriz y mis hermanas siempre me acompañan y me animan a seguir en este divino camino, hacia Jesucristo Redentor
¡¡Gracias hermanas por vuestras oraciones!! Os pido que sigáis pidiendo por mí para que no caiga en saco roto todo el derroche de gracias que Dios me ha concedido en estos días y que mi vida desde el silencio del claustro y en continua oración sea una oblación a Dios a favor de la humanidad.
Unid@s siempre en Jesucristo Redentor y en María Inmaculada.
Hermana Annastaciah Mwongeli
Ave María Purísima
El agradecimiento brota de un corazón humilde, pero al mismo tiempo, el habituarnos a dar gracias a Dios por todo puede ir haciendo humilde nuestro corazón. Al final de cada día nos hace bien entonar un cántico de acción de gracias por tantos bienes recibidos o mantenidos.
El magnificat es la mejor expresión de agradecimiento y el mejor tratado de humildad. Glorifica mi alma las maravillas del Señor, porque he podido experimentar el amor y la ternura de Dios y su misericordia en un mes de retiro y por haberse fiado de mi, a pesar de los pesares.
El 12 de octubre fue un día importante para mí, pues pronuncié el SI definitivo, al igual que María, nuestro modelo, como respuesta de amor a la vocación recibida y al desposorio con Cristo Redentor.
Quiero ser fiel al Señor con la intercesión de María, Beatriz y la ayuda de las hermanas;
Siento mi fragilidad, pobreza e impotencia, pero al mismo tiempo su amor me hace confiar. Como San Pablo, nada podrá separarme del amor de Cristo.
Hermana Yukunda John Kimati
¿CÓMO PAGARE AL SEÑOR.,..?
Sí, hermanas, ha sido en verdad, una lluvia de gracias que quiero compartir con vosotras, aunque confieso que no tengo palabras para expresar todo lo vivido en este día de mi consagración religiosa, que ha tenido un antes y un después….
El mes de preparación ha dejado huellas en mi vida, pues ha sido una experiencia contemplativa que con palabras de san Pedro me hacia exclamar: !que bien se está aquí Señor! Haz que esta experiencia me sirva para ser mas tuya, mas auténtica en mi vivencia vocacional concepcionista.
Al comenzar los ejercicios tenía mucho miedo, pensaba que no sería capaz de estar un mes retirada…! me supo a poco, pues fueron unos días de gracias que no puedo olvidar. ¿Que diré del día 12 de octubre, fiesta de nuestra Señora del Pilar, en que fui consagrada y dí mi respuesta a Dios y el “SI” ante la Iglesia y mis hermanas de serle fiel por toda mi vida? Pues que me siento indigna de tanto don y desde lo hondo de mi ser vuelvo a repetir! Gracias, gracias Señor!
Fue un día repleto de gozo que aumentaba por momento al ver llegar a las hermanas de distintos Monasterios que venían a compartir con nosotras este acontecimiento. Esta presencia de hermanas, es un signo de fraternidad Federal, de Orden…A todas mi agradecimiento por vuestra presencia y cariño, por vuestros obsequios, que hago extensivo a las hermanas que de otras formas se han hecho presente Gracias hermanas, el Señor os pague con creces como lo deseo desde mi corazón.
La Eucaristía fue presidida por nuestro P. Asistente Joaquín Domínguez, franciscano. Concelebrada por nueve sacerdotes, Franciscanos y Diocesanos, actuaron de acólitos tres seminaristas. Mi felicidad era plena, gozaba y sufría por mi debilidad, por el recuerdo de mi familia, ausente, amigos sacerdotes, religiosas y tantas personas que me han ayudado material y espiritualmente. Durante la postración mi emoción aumentaba por la oración litánica que invocaba la intercesión de todos los santos por nuestra fidelidad.
“Señor, que no sea solo un día de fiesta y alegría, sino de una entrega de todo lo que soy y poseo. Cuento contigo y la ayuda de mis hermanas para la perseverancia final en este camino comenzado.”


